LA CENA DEL TITANIC: UN MENU QUE EMOCIONA.

El hotel “El Castell de Sant Boi”, situado en la cima de una colina con espléndidas vistas de Barcelona, recrea la última cena del Titanic (en su tiempo el barco de pasajeros más grande y lujoso del mundo), con un menú degustación de algunos de los platos que se sirvieron en el famoso buque. Todas las noches y hasta el próximo 15 de mayo, en su restaurante “En Blanc & Negre”, los comensales podrán disfrutar las propuestas del chef Frank Ferrero, inspiradas en el recetario original que Auguste Escoffier elaboró para el transatlántico.
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El menú propone 10 platos que componían la misma cena servida a los pasajeros de primera clase antes del desastre).
El Castell, restaurado y convertido en hotel en 1951, fue antiguamente residencia de reyes y desde el año 2007 figura en la guía Michelin; Ferrero, que conoce a la perfección “La Guía Culinaria” que Escoffier publicó por primera vez en 1902 (este libro, que contiene 5.000 recetas, tuvo una importancia capital en la cocina francesa y se sigue utilizando hoy en día como “Biblia” de la cocina clásica, o como recetario), dirige desde hace un año el equipo creativo de cocina del restaurante y le gusta aportar sus propias ideas y experiencia profesional; su homenaje al Titanic y al gran chef francés es una de las propuestas pensadas para emocionar y sorprender a los clientes que se acercan a este hermoso rincón.

 

Cuando elabora el menú, trata de despertar sensaciones a través de su cocina y su mayor satisfacción consiste en lograr que el comensal, inesperadamente, recuerde un sabor especial de su memoria gustativa. Conmigo paso con el “Consomé Olga con Oporto”: inmediatamente la conexión con el sabor de un plato que probé en mi infancia, en casa de mi abuelo, fue inmediata (sonreí pensando que, sin saberlo, estaba copiando a Escoffier al echar vino tinto Barbera Italiano en el caldo).

Los platos de carne estuvieron perfectos en su punto de cocción: empezando por el pollo, un alimento hoy en día tan común y popular (no lo era tanto a principios de siglo, cuando se entendía como un artículo de lujo sólo al alcance de los que se podían permitir viajar en primera clase), el pichón asado, el cordero a la menta y el filete mignon.

 


Los postres, en su justa medida, no se hacen pesados y dejan el paladar satisfecho.

 Y como nos gusta celebrar los cumpleaños, aunque sean de los más tristes, este año se presenta repleto de eventos que rememoran el fatídico desenlace, desde el emocionante viaje del Balmoral (barco de crucero moderno que recorrerá la ruta del desafortunado Titanic haciendo resurgir el ambiente, la decoración, la música y los menús), al reestreno de la película de James Cameron “Titanic” en 3D, las subastas de los objetos recuperados de las profundidades del legendario barco, las exposiciones y los libros que completan el panorama.


“La table du Titanic, quarante recettes avant l’iceberg” (Ed. Alma) del autor Xavier Manente, por ejemplo, recupera  la memoria y los detalles lujosos de los restaurantes del Titanic, donde reinó la cocina francesa. En realidad, no en el de la tercera clase, ya que fue poblada por inmigrantes, sino solo en los de clase segunda y primera, había cada día un menú diferente que proponía aperitivos variados, ostras, dos sopas, pescado, dos platos de carne con varias verduras variadas, quesos (Inglés y Francés) y postres varios organizado por el chef de cocina francés Pierre Rousseau, de acuerdo a los preceptos de Auguste Escoffier. El servicio, dirigido por el italiano Luigi Gatti, oriundo de Lombardía, podía con 2.200 pasajeros en total, incluyendo 885 miembros de la tripulación. (¡Y sólo 1.178 plazas en los botes salvavidas!) Después de la tragedia, como por aquellos tiempos la seguridad social no existía, Auguste Escoffier, que estaba entonces en el Savoy de Londres, organizó una colecta para ayudar a las familias de los cocineros que fallecieron.
En las cocinas del Savoy, Escoffier creó muchos platos famosos, como el “melocotón Melba” dedicado a la cantante de ópera australiana Nellie Melba.
Una de las más famosas leyendas del Titanic es la relativa a su banda de música;  durante el hundimiento, los ocho miembros de la banda continuaron tocando en un intento por hacer que los pasajeros no perdieran la calma ni la esperanza, incluso cuando ya era seguro que el buque se hundiría.
En Barcelona, la exposición “Titanic The Exhibition” muestra cómo fue la efímera vida a bordo del transatlántico (se podrá visitar hasta el 30 de septiembre de 2012) pero la experiencia más grande del mundo sobre el Titanic y también el mayor proyecto de inversión se encuentra en el Norte de Irlanda, donde la construcción espectacular de Titanic Belfast de Aileen Power,  ilustra la evolución del diseño de un modo fascinante; cristales de agua, un iceberg amorfo, el logotipo de White Star, figuras dinámicas, siluetas de proas en el astillero y placas de revestimiento conforman el diseño final. Desde que empezó a configurarse, hace casi dos años, sus singulares ángulos se han convertido en un elemento brillante y característico de la línea del horizonte de Belfast. Su ubicación es inmejorable, en pleno corazón de lo que podría llamarse la ciudad del Titanic, a tan sólo 100 metros del lugar de donde partió el célebre buque.

By | 2018-11-29T12:27:30+00:00 abril 25th, 2012|Gourmet|0 Comments

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  1. Italy Cooking Classes 26 abril, 2012 at 5:45 pm - Reply

    Una vez que he estado allí en “El Castell de Sant Boi” hotel. Está situado en el entorno precioso y en un gran ambiente. Los servicios son la clase de inicio y le doy la máxima puntuación al hotel.

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