La calidad hoy en día: ¿Un accesorio de temporada o una aptitud necesaria?

paninoCada día leo noticias y algunas más que otras me llaman la atención como las que encontré, una en el “Corriere della Sera” sobre un episodio ocurrido en Milán y la segunda publicada en Barcelona por un director de una escuela.
El Periódico italiano contaba que a causa del error de un cocinero, cinco clientes de una famosa panadería de Milán se intoxicaron después de un bocado de pan alemán Pretzel y experimentaron una fuerte sensación de ardor en la boca y la garganta. Parece ser que el supervisor que normalmente controla la línea de producción en la panadería estaría ausente y su reemplazo había interpretado erróneamente el procedimiento (según la receta del Pretzel, antes de la cocción, el pan se sumerge durante unos segundos en una solución de agua caliente y soda cáustica-NaOH) sin darse cuenta de que el contenedor contenía sosa cáustica sin diluir pero en su estado puro.
Por otro lado, el director de la escuela invitaba a los padres a no llevar al colegio productos hechos en casa, por ejemplo una tarta cocinada por la mama, en ocasión de celebraciones y fiestas de cumpleaños con los compañeros de clase; dicha prohibición era motivada con que los dulces y otros alimentos o bebidas preparadas en el hogar pueden contener ingredientes que causan alergias, intolerancia a los alimentos o intoxicación. Por eso deben ser solo aquellos producidos en establecimientos registrados, envasados ​​y luego presentados con la etiqueta apropiada para determinar la composición de los alimentos, su valor nutricional, las instrucciones para la conservación, la fecha de vencimiento, la trazabilidad de los ingredientes (tal como disponen las normas de la Comunidad Europea, n. 852/2004 del 29/04/2004).
¿Que tienen esas dos noticias en común? Podríamos decir la salud y su tutela, sea en ámbito público que privado y la responsabilidad de cada persona hacia sí mismo y los demás.
En  algunos comentarios del público italiano referidos al episodio del pan Bretzel, emerge la desconfianza hacia los productos preparados fuera de casa, cito uno (en idioma original) que me pareció significativo: “pensare che a Milano è considerato uno dei migliori. Caro, ma in genere ottimi prodotti. Andiamo bene…. se tanto mi da tanto …. chissà cosa ci fanno mangiare gli altri …! “
¿A quién podemos entonces dar más confianza, a la persona o al ingrediente? ¿Somos realmente conscientes de lo que compramos y comemos? A pesar de estas dudas, una autentica comida casera merece estar al menos al mismo nivel que una preparada fuera del hogar.
Entonces, exigir calidad hoy en día, más que un accesorio de temporada es una aptitud y un esfuerzo necesario, es la salud de nuestros hijos y la de todos nosotros.

By | 2013-11-22T20:26:07+00:00 noviembre 22nd, 2013|Salud y bienestar|0 Comments

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