¿Cuales prácticas, comportamientos y formas de hacer las cosas son necesarias incorporar en la cultura alimentaria del consumidor moderno?

Ernesto Di renzo

¿Es posible hoy día comer como antes con productos y sabores de antaño?  La mayor autonomía alimentaria de los individuos empuja cada vez más hacia una pérdida de la estacionalidad, la territorialidad y la convivialidad y en consecuencia nos exige más responsabilidad en relación a la necesidad de adoptar una alimentación “saludable”.
Nuestra conducta cotidiana, la conciencia y las tradiciones casi se dan por sentado, como poner queso en los macarrones o comer el “Panettone” en Navidad; el gesto es trivial pero exclusivo y el hombre, desde cuando ha dejado de comer carne cruda y ha utilizado el fuego,  habla sobre la manera de llevar la comida a la boca, practicando procesos cada vez más sofisticados e imaginativos en la construcción de una Cultura con C mayúscula, definiendo a la vez una pertenencia cultural y su propia clase social.
“Bien de todas las civilizaciones y prueba de la fuerza mental y manual que tiene el hombre – comenta el antropólogo Ernesto Di Renzo (Docente de Antropología Cultural y Antropología del Turismo en la Universidad TorVergata de Roma), la construcción cultural alrededor de la comida ha evolucionado desde la antigüedad, incluyendo todo el conocimiento y el trabajo para producir y consumir los alimentos”.

dieta mediterranea

Como decían los Romanos “Mensa sana et corpore sano”…
“Para reducir las enfermedades patológico-degenerativas, hay que dar valor a la vida, evitando  malos hábitos como el abuso del alcohol, la falta de actividad, el colesterol, el sobrepeso, la falta de frutas y verduras etc. Sería bueno que desde  niños fuéramos alimentados con productos orgánicos y acostumbrarnos a un alto consumo de frutas y verduras, evitando por ejemplo las de cuarta gama (para entendernos  aquellas envasadas limpias y listas para consumir) que solamente contienen la celulosa y llevan por lo menos 15 días en la bolsa” – explica Laura di Renzo, Investigadora del Departamento de Biomedicina y Prevención de la Universidad Tor Vergata de Roma.
Según las fuentes arqueológicas, es impactante y sorprendente comprobar que la dieta mediterránea antigua corresponde en su mayoría con la tradición mediterránea actual,  los alimentos son básicamente los mismos, aunque los productos alimenticios que entran en la composición de muchos de ellos hoy día son diferentes.
“Los conservantes químicos, aromatizantes y saborizantes añadidos juegan al despiste con nosotros y engañan nuestros sentidos a la hora de comprar nuestra comida, hay que tener mucho cuidado cuando vamos a hacer la compra, a menudo muchos no se preocupan por lo que escogen – comenta Laura di Renzo”.
¿Qué alimentos nos aconseja entonces incluir en nuestra dieta diaria?
En nuestra mesa, todos los días sería bueno utilizar entre otros alimentos las especias, el ajo, la cebolla, comer 40 gr. de fruta seca, especialmente avellanas frescas o castañas que reducen el colesterol LDL,  50 gr. de aceite de oliva y las frutas y verduras de color púrpura, que llevan una buena cantidad de antocianinas: cerezas, berenjenas, remolachas, higos chumbos, granadas, pimiento rojo, bayas rojas, zanahorias, tomates,  rábanos, el vino y las uvas sin tratar también ofrecen más calidad en polifenoles (y menos dióxido de carbono y sulfitos).

423-naturaleza-viva-xviAdemás de incorporar antioxidantes para detener la acción peligrosa de los radicales libres, algunas otras cuestiones importantes inciden en nuestra calidad de vida: vivir en un medio ambiente más limpio, pasear lejos del tráfico, poca exposición al sol, practicar deportes al aire libre.
¿Podemos y debemos entonces recuperar formas de vida antiguas?
“El estilo de vida actual es más fácil e inmediato pero no saludable y todo apunta en desequilibrar el equilibrio; miles de millones de años de vida arrojados en el inodoro con nuestro comportamiento cada vez mas de irresponsables” concluye Laura di Renzo.
Plutarco nos dice que nos sentamos a la mesa para comer juntos, la comida transmite la igualdad y la convivencia, transmite una armonía entre las personas, para fundar y refundar. Comencemos entonces a crear una nueva cultura alimentaria básica en el consumidor y que se haga más preguntas: ¿Cuál es la estacionalidad, la territorialidad, la convivialidad, la cadena de suministro, el protocolo de producción, la certificación de producto? Todo esto debe convertirse en patrimonio común para poder dar realmente vida a los años.

By | 2016-09-20T14:45:15+00:00 mayo 25th, 2015|Salud y bienestar|0 Comments

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