El Dna del enoturismo de Cataluña: emprendedor, creativo e innovador.


La Bodega Cooperativa de Pinell de Brai (llamada “Catedral del Vino”de Cataluña, obra de César Martinell y Brunet, arquitecto discípulo de Gaudí), ha sido el lugar de celebración de la 2ª edición de la Noche del Enoturismo de Cataluña el pasado martes 26 de julio.
El consejero de Empresa y Conocimiento, Jordi Baiget, acompañado por el secretario de Empresa y Competitividad, Joan Aregio y el director general de Turismo, Octavi Bono, ha entregado  los Premios de Enoturismo de Cataluña a las empresas escogidas, alabando su empeño y labor en ofrecer un producto de calidad y animando “a seguir trabajando para situar a Cataluña como destino puntera en enoturismo el año 2020”.


Los premiados de este año han sido:

  1. Alojamientos: Cava&Hotel Mastinell, Vilafranca del Penedès.
  2. Restaurantes: El Cigró d’Or, Vilafranca del Penedès.
  3. Arte y cultura: Acadèmia Tastavins Penedès, Vilafranca del Penedès.
  4. Experiencias enoturísticas a bodegas: Heretat Oller del Mas, Manresa.
  5. Agencias de viajes especializadas: ViOrigen, Gandesa.
  6. Entidades públicas o público privadas: Patronato de Turismo Costa Brava
    Girona, Girona.
  7. Prácticas sostenibles/responsables de enoturismo: Celler Lagravera, Alfarràs.
    Durante la velada, los asistentes han podido admirar la magnifica arquitectura del “Celler de Pinell de Brai” mientras algunas performances artísticas y musicales y un rico menú de platillos y postres acompañados de los mejores vinos de las DO. Catalanas han deleitado los sentidos.


Me parece muy interesante citar un poco de la historia de los edificios agrarios de las cooperativas agrícolas, conocidos como cellers modernistas, que se construyen en las primeras décadas del siglo XX con un  lenguaje bastante unitario. En la Cataluña de final de 1800 se desarrolla y toma importancia el asociacionismo agrícola, que se verá favorecido e impulsado por la Mancomunitat a partir de 1913. En estos años se empiezan a construir los primeros edificios de bodegas cooperativas: el más innovador y emblemático es el celler de l’Espluga del Francolí  1913 del arquitecto Domenech y Roura. La Mancomunitat crea entonces un Servicio de Construcciones Agrarias y encarga al joven arquitecto Cesar Martinell la construcción de varios edificios agrícolas. Cuando en 1918 el presidente de la Mancomunitat  Puig i Cadafalch retira el Plan para los Servicios de  Construcción Agraria,  Martinell seguirá construyendo muchos de estos edificios por encargo directo, dando a los edificios que hoy conocemos como “cellers” modernistas un carácter estilísticamente unitario, mas en detalle gaudinista. Estos edificios agrarios, primero el de l’Espluga de Francolí y sucesivamente los de Martinell superan la precariedad  e imperfección de los modelos tradicionales y se centran en la organización industrial y en la especialización del trabajo. La complejidad del proceso enológico  puede ser abarcada por la competencia del arquitecto que puede entender, controlar e intervenir en los procesos del trabajo.


Los “cellers” necesitan grandes espacios que vienen resueltos con el uso de grandes arcos de soporte de la cubierta. En l’Espluga de Francolí encontramos un lenguaje modernista con referencia a los arcos de tipo “gótico” y en los edificios de Martinell arcos “equilibrados”, derivados de la lección gaudianiana como tipología evolutiva del sistema constructivo gótico. El lenguaje modernista y tardo modernista recurre a técnicas y materiales locales como el ladrillo visto, la cerámica, las bóvedas tabicadas. Pero mientras el celler de Doménech i Roure tiene connotaciones goticistas, los edificios de Martinell tienden a una síntesis de sensibilidad gaudiniana y noucentista al mismo tiempo con formas mas depuradas y ligeras, aunque la lección de los espacios y volúmenes y de los materiales autóctonos son de derivación domenechiana. El lenguaje usado en estos edificios es ausente de elementos decorativos sobrepuestos: la misma estructura y el uso de los materiales unidos a una cierta austeridad económica, confieren un tono de representativo y de carga moral a estos edificios y hacen de ellos elementos de monumentalidad civil en el campo.

By | 2017-07-07T18:34:10+00:00 septiembre 7th, 2016|Vinos y bodegas|0 Comments

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